No cuento esto para impresionar. Lo cuento porque creo que los empresarios aprendemos más de los golpes reales que de los casos de éxito de cartón.
26
El primer negocio
Una taberna escocesa en la puerta de la universidad.
Ingeniero de sistemas informáticos con más ganas que criterio y trabajo fijo en Telefónica I+D. Estabilidad, sueldo alto, futuro asegurado. El sueño de cualquier persona. Y lo dejé todo, mi trabajo y mi novia. Con 26 años monté mi primer negocio: una taberna de cafés, copas y cervezas en la puerta de la universidad de Zaragoza. Feliz soltero, ningún miedo y ninguna experiencia. No sabía ni poner una cerveza. Solo tenía la certeza de que no había nacido para trabajar para otros. Ese sueño lo tenía desde niño y por fín se hizo realidad.
29
Primera ruina
Todo lo construido, derrumbado.
Tras tres años de negocio, cuando todo iba bien, viví la cruda realidad de comerme una crisis que no ví venir y se me llevó por delante. Tuve que traspasar el negocio como pude. Deudas, cero ingresos, empezar desde cero. La mayoría habría tirado la toalla. Yo volví a levantarme, pero sin haber aprendido todavía la lección importante.
30-38
La década de aprender
Técnico, comercial, CTO. Todo a la vez.
Emprendí en cosas que me parecían divertidas aunque no tuviera ni idea de cómo funcionaban. Unas empresas fueron mal, muy mal. No tuve para comer. Me desahuciaron. Otras empresas fueron bien, muy bien. Fueron años de alternar trabajo por cuenta ajena con montar otra empresa, la penúltima... Nunca dejé de intentarlo.
Cada empresa era un nuevo aprendizaje. Durante años viví la empresa desde todos los ángulos. Fui técnico, fui comercial, fui CTO. Me arruiné en el camino una segunda vez. Y seguí.
39
El peor año, la gran crisis
Burnout. El cuerpo dijo basta.
Era el típico empresario de película americana, en domingo en una barbacoa y con el teléfono pegado a la oreja sin hacer caso a los amigos y la familia. De lunes a domingo, de sol a sol. Me iba de casa con mis hijos durmiendo. Volvía y mis hijos durmiendo. No los veía. Y yo no era consciente de nada de esto, lo negaba cuando me lo decía mi mujer.
El Covid me encerró en casa y por primera vez en 15 años estuve tumbado en el sofá con mi mujer y mis tres hijos sin hacer nada. Y descubrí que era feliz así. Me dí cuenta de que hasta entonces no era felíz. Que toda esa máquina de trabajar y de hacer dinero que había construido no me daba lo que buscaba. Se me juntó con la crisis de los 40. Petó todo. Mi cabeza no pudo más. No podía descolgar el teléfono, no podía contestar emails. Me escondía de mi trabajo. Cuando recibía una llamada de un cliente me daba ansiedad.
Cerré todas las empresas cuando más dinero ganaba. Paré.
39-42
La reconstrucción
Cuatro años para volver a ser yo.
Acepté un trabajo por cuenta ajena como CTO. Lo necesitaba para sanar mi cabeza, para dar estabilidad a mi familia, para reconstruirme. Me propuse cumplir todos mis sueños incumplidos. Me compré el BMW que soñé de niño y decidí aprender a ser feliz de verdad. Me dí cuenta de que no me conocía a mí mismo, aprendí a conocerme y entonces fui capaz de explicar todo lo que me pasó en mi vida 20 años atrás.
Además me paré a pensar y durante cuatro años me formé en todo lo que como empresario siempre tuve carencias y había aprendido por instinto: finanzas, ventas, marketing, inteligencia emocional, liderazgo.
Aprendí lo que significa crecer más rápido que tu propia estructura cuando lideré como CTO la transformación digital de una empresa que pasó de 6 a más de 40 personas en pocos meses. Aprendí que sin control, el crecimiento puede ser más peligroso que el estancamiento.
Y decidí que cuando volviera, sería diferente. Sería la definitiva.
43-44
Ahora
El holding. El premio. El momento.
Le dije a mi CEO que me iba. Con una mano delante y otra detrás. Sin finiquito. Sin red de seguridad. Sin paro. Esta vez iba a ser diferente. Sabía que iba a triunfar. Iba a aplicar todo lo que aprendí, y esta vez para quedarme.
Hoy lidero un holding de 3 empresas, dos de ellas tecnológicas: TPGO Tech y SYSTEC Consulting Europe desde Zaragoza, con equipo en España y México. En 2025 ganamos el premio The Solution Grandmaster en el Smartsheet ENGAGE en Seattle, compitiendo contra los mejores partners del mundo.
No es el final de la historia. Es el principio del capítulo que siempre quise escribir.
Perdí, aprendí, y gané. Y ahora quiero ayudar a otra gente a ganar.